Vivimos nuevos tiempos que, en la intervención socioeducativa, nos han llevado hacia una adaptación metodológica, a través de la cual, nos relacionamos mediante pantallas de ordenador o móviles, carentes del calor y la naturalidad de una conversación física.

En la intervención social sentir proximidad es fundamental porque a través de ella se construye el modelo educativo con menores y familias. Vivimos en sociedad y las interacciones humanas nos ayudan a crecer, a sentir y a convivir.

Desde que comenzó el confinamiento pusimos en marcha una metodología de intervención nueva que nos permitiera estar cerca de las familias y sus hijos e hijas, a través de las nuevas tecnologías. Se trataba de explorar las oportunidades que nos podía ofrecer esta nueva forma de comunicación, romper la barrera física de la pantalla echándole mucha creatividad.

Y lo hemos conseguido, tenemos una capacidad de adaptación asombrosa.

Hemos conseguido llevar a cabo sesiones participativas de centro abierto (ocio), que nos están ayudando a potenciar aspectos como: la escucha, la paciencia, la resistencia a la frustración, la resiliencia, la tolerancia, el respeto por el turno de palabra… Y, lo más importante, sesiones que nos están sirviendo para identificar y gestionar nuestras emociones, compartir nuestros miedos y preocupaciones, reducir nuestra sensación de aislamiento, conectar con otras personas…

No obstante, tenemos muchas ganas de encontrarnos, abrazarnos, sentirnos aún más cerca y volver a esa normalidad que ninguna pantalla podrá reemplazar. Llegará pronto, y mientras esperamos, nos seguiremos adaptando.

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