El pasado fin de semana volvimos a disfrutar de nuestra acampada de tres días. Tras dos años de pandemia retomamos esta actividad con la mayor normalidad posible. Una actividad que es fundamental para reforzar los objetivos planteados en los proyectos de infancia y de adolescencia.

A lo largo de estos días, hemos ofrecido a las niñas, niños y jóvenes un tiempo de ocio saludable en un entorno natural, en el que hemos trabajado la cooperación, la convivencia, la educación en valores, el bienestar, el cuidado personal… y, por supuesto, también la distensión y el entretenimiento.

Uno de los aspectos potenciales de este tipo de actividades es el desarrollo de la autonomía en los niños y las niñas, muy necesario dentro de sus procesos evolutivos. Además, compartir tiempo, hábitos y rutinas con el grupo de iguales fortalece el vínculo y las relaciones sociales entre todos los y las participantes, algo esencial en nuestro modelo de intervención pues se fundamenta en la creación de espacios de confianza, respeto y cercanía.

Hemos aprovechado estos tres días al máximo realizando todas estas actividades: manualidades, taller de henna, gymkhanas, deportes, escape room, visita al pueblo, baile y música (furor), veladas…

Después de tanto tiempo, teníamos ganas de volver a disfrutar de estos encuentros, prueba de ello es que ha sido una experiencia inolvidable tanto para los niños, niñas y jóvenes, como para el equipo educativo; a quienes aprovechamos para agradecerles su entrega, entusiasmo, predisposición y el buen clima que han generado durante la actividad.  

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