Hoy es el último día del año y siempre es un buen momento para echar la vista atrás y mirar desde otra perspectiva lo vivido en los últimos doces meses.

El 2021 ha sido un año lleno de luces y sombras. Luces que nos han avivado con la recuperación de momentos de la antigua normalidad; y Sombras que nos han hecho colisionar con la realidad de una pandemia en la que aún nos queda camino por recorrer. En todo ello hay un aprendizaje que nos acompaña y va a formar parte de nosotras y nosotros.

Las adversidades inspiran nuestra creatividad, motivan nuestro espíritu de supervivencia y nos enseñan a adaptarnos a las circunstancias que nos rodean. Mientras que los momentos favorables, nos enseñan a disfrutar, a valorar más el presente y a vivir desde la serenidad. Por ello, no queremos olvidar que todas estas circunstancias forman parte del camino y de todas ellas sacaremos algún provecho.

Y pensando en el nuevo año que comienza mañana, ¿qué le pedimos al 2022?

Le pedimos EMPATIA, para tener la capacidad de ampliar nuestro punto de vista, para entender las necesidades de los demás y para aprender a respetar las opiniones, las situaciones y las emociones del otro/a. Solo así seremos capaces de construir una sociedad más respetuosa, amable y beneficiosa para todos y todas. ¡Práctica tu empatía!

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